Derivas Urbanas

Derivas Urbanas
“Caminar no nos lleva en principio a ninguna parte luego nos permite llegar a cualquier lugar.”

22 feb 2014

“Conquistador de lo Inútil”


Klaus Kinski en una escena de Fitzcarraldo

Cada vez me interesan más personajes como el director de cine Werner Herzog, su posición ante la enseñanza la resume sutilmente Lao-tse: 
Cada vez aprendemos más, pero sabemos menos.
o este Ejercicio de redacción escrito por un niño y que se conserva en el Museo Pedagógico de París. El tema propuesto era: describir un mamífero o un ave.

El pájaro del que voy a hablar es él búho. El búho no ve de día y de noche es más ciego que un topo. No sé gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca.

La vaca es un mamífero. Tiene seis lados: el de la derecha, el de la izquierda, el de arriba, el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo, del que cuelga la brocha. Con esta brocha se espantan las moscas para que no caigan a la leche. La cabeza sirve para que le salgan los cuernos y, además, porque la boca tiene que estar en alguna parte.

Los cuernos son para combatir con ellos. Por la parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se la pueda ordeñar. Cuando se le ordeña, la leche viene y ya no para nunca. ¿Cómo se las arregla la vaca? Nunca he podido comprenderlo, pero cada vez sale con más abundancia.

El marido de la vaca es el buey. El buey no es mamífero. La vaca no come mucho, pero lo que come, lo come dos veces, así que ya es bastante. Cuando tiene hambre, muge, y cuando no dice nada, es que está llena de hierba por dentro. Sus patas le llegan hasta el suelo. Las vacas tienen el olfato muy desarrollado, por lo que se las puede oler desde muy lejos. Por eso es por lo que el aire del campo es tan puro.

Werner Herzog detesta los estudios académicos sobre cine, los considera una enfermedad  y recomienda a los futuros cineastas que se alejen de las escuelas de cine: Hagan sus maletas y escapen, huyan lo más rápido que puedan. En lugar de estar en una escuela trabajen como conductor de un taxi o guardaespaldas en un club porno. Ganen dinero para hacer una película. Un cineasta se nutre de la sabiduría de las calles y los caminos, algo que no se aprende en las escuelas de cine. Así que les aconseja viajar a pie, porque el mundo se revela a aquellos que viajan caminando. Viajen a pie, eso tiene más valor que cuatro años en una escuela de cine, aunque nunca he estado en una. Eso sí, que lean, pero no libros sobre (hacer) cine, sino poesía o aquellos que descubran y revelen la hondura del mundo.

Hace unos tres o cuatro años Herzog abrió una escuela de cine en Los Ángeles -donde vive- con el formato de seminarios de fin de semana que se celebran donde puede: la Werner Herzog's Rogue Film School, algo así como la escuela de cine vagabunda o peregrina (o pícara o pirata) de Werner Herzog. No se imparte ningún tipo de enseñanza técnica, es una escuela para los que han viajado a pie, han mantenido el orden en un prostíbulo o han sido celadores en un asilo mental. En pocas palabras, para los que tienen un sentido poético. Para los peregrinos. Para los que pueden contar un cuento a un niño de cuatro años y mantener su atención, para los que sienten un fuego en su interior.

La Rogue Film School no se parece a ninguna escuela de cine: se parece a Herzog -y al cine de Herzog, claro-; y no tiene nada de extraño.
Ejemplo de sus materias de estudio:
Viajar a Pie
Arte de Forzar Cerraduras 
La Confección de tus Propios Permisos de Rodaje
Técnicas de Neutralización de la Burocracia
Tácticas de Guerrilla, 
Autosuficiencia... 

Recomienda algunas películas de cabecera como el tesoro de Sierra Madre (1948, dir. John Huston), Viva Zapata (1952, dir. Elia Kazan), La Batalla de Argel (1966, dir. Gillo Pontecorvo) la trilogía de Apu de Satyajit Ray y ¿Dónde está la casa de mi amigo? de Kiarostami. 
Entre las lecturas obligatorias figuran las Geórgicas de Virgilio, La breve vida feliz de Francis Macomber de Hemingway o Historia verdadera de la conquista de la nueva España de Bernal Diaz del Castillo. 

Fascinante, ¿no? como la mirada de Klaus Kinski en Aguirre o la increíble Fitzcarraldo  traumática, y famosa por mover un barco de vapor de 320 toneladas por una colina sin usar efectos especiales. Herzog pensaba que nadie jamás había realizado tal proeza en la historia, y que nunca mas la realizarían, llamándose a si mismo “Conquistador de lo Inútil”.

Estas pedagogías extrañas me llevan a inevitablemente al Joseph Jacotot de Rancière, J. (2002) El maestro Ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación Intelectual, Barcelona, Laertes.
Jacques Rancière, resume su tesis en estas palabras:

-Para el neófito, la única forma posible de enseñar es explicando. ¿Cómo hacer para que, sin explicaciones, un niño, o un adulto entiendan lo que no conocen?
JR-Joseph Jacotot consiguió demostrar que el método de la explicación constituye el principio mismo del sometimiento, por no decir del embrutecimiento.


-¿Podemos recordar el comienzo de esa aventura singular?
JR-La historia comenzó cuando Jacotot, un apreciado filósofo y pedagogo en Francia, se instaló en Bélgica por razones políticas durante la Restauración (1814-1830). Allí fue contratado por la Universidad de Lovaina para enseñar francés. Jacotot, que no sabía una palabra de holandés, distribuyó a sus alumnos una versión bilingüe del Telémaco de Fénelon y los dejó solos con el texto y con su voluntad de aprender. Sorprendentemente, pocos meses después todos eran capaces de hablar y de escribir en francés sin que el maestro les hubiese transmitido absolutamente nada de su propio saber. Jacotot dedujo entonces que sus alumnos habían utilizado la misma inteligencia que usa un niño para aprender a hablar. ¿Qué hace un niño pequeño? Escucha y retiene, imita y repite, se corrige, tiene éxito gracias al azar y recomienza gracias al método. Todo sin ningún maestro.
(...)

JR-Un maestro ignorante no es un ignorante que decide hacerse el maestro. Es un maestro que enseña sin transmitir ningún conocimiento. Es un docente capaz de disociar su propio conocimiento y el ejercicio de la docencia. Es un maestro que demuestra que aquello que llamamos “transmisión del saber” comprende, en realidad, dos relaciones intrincadas que conviene disociar: una relación de voluntad a voluntad y una relación de inteligencia a inteligencia.

Aguirre, la cólera de Dios
AGUIRRE, DER ZORN GOTTES
1972, Werner Herzog Film, Germany



El "raro" método pedagógico de Herzog y Jacotot me llevan a Joseph Cornell (Nueva York, 1903-1972) artista y escultor norteamericano, pionero del arte de assemblage (montaje), cineasta experimental, considerado como el primero de los surrealistas norteamericanos.
Joseph Cornell es otro de esos autores raros "coleccionista de lo inútil" a caballo entre el bricoleur y el poeta de los objetos encontrados. Sus cajas son ensamblajes que organizan pequeños poemas visuales autosuficientes, donde la magia de las relaciones entre las cosas exigen al espectador una mirada inocente, un dejarse ir, un ver el mundo por primera vez.

Archivo digital "Joseph Cornell Papers"
(material biográfico, correspondencia, diarios, fotografías, etc.) que ofrece la web "The Smithsonian Archives of American Art" 
Cajas de Joseph Cornell acceder a: "Navigating The Imagination"  o "The Joseph Cornell Box" 






21 feb 2014

Poesía Visual Stop Desahucios


 Ilustración para el cartel de la convocatoria, Inge Nouws.

 Edu Barbero "STOP DESAHUCIOS"

 Edu Barbero "STOP DESAHUCIOS"
Antonio Monterroso - Edu Barbero "Retablo"

Boek visual
{mail art + poesía visual + arte experimental}Recomiendo una visita tranquila por sus numerosas entradas.
Destaco aquí una convocatoria de carteles para "Stop Desahucios", con numerosas respuestas visuales que constituyen ejemplos magníficos de aplicaciones prácticas de la poesía visual. Cuando la inteligencia del artista se pone al servicio de causas importantes para la sociedad y transforma su propio mundo en campo de batalla.
"Stop Desahucios" album en picasa

4 feb 2014

Presentación del proyecto de investigación "Desconectados. Análisis de la dimensión relacional en algunas prácticas artísticas contemporáneas" de la estudiante de doctorado Maite Angulo

      


Lunes 10 de febrero en el aula de Proyectos 

      El próximo lunes la estudiante de doctorado Maite Angulo nos hará una breve presentación de su proyecto de tesis, con el doble fin de aclarar en qué consiste un proceso de investigación doctoral en Bellas Artes, para aquellos interesados en continuar su formación por esa vía y, por otro lado, debatir sobre algunas cuestiones referentes al arte contemporáneo.
      El proyecto “Desconectados. Análisis de la dimensión relacional en algunas prácticas artísticas contemporáneas” se centra en el análisis de una serie de prácticas artísticas contemporáneas cuyo objetivo principal es la construcción de socialidad y cuyo marco de referencia teórico es el contexto del capitalismo cultural contemporáneo y su influencia tanto en la experiencia social en conjunto como en la experiencia estética.
      El punto de partida del estudio es la observación de un cierto malestar en la cultura, que podría describirse como un ambiente de desconexión, en el sentido de indiferencia y fragmentación percibido en la experiencia social en su conjunto y más concretamente en la experiencia estética. Este fenómeno de desconexión implicaría una experiencia truncada y esterilizante que no permite un disfrute pleno o una relación operativa ni el seno de la vida social ni en la experiencia estética, y estaría relacionado con un conjunto de aspectos característicos de nuestras actuales sociedades como el exceso de estímulos sensoriales y contactos sociales al que se ve sometido el individuo en una gran ciudad y que le llevarían a una actitud de recogimiento y reserva, o los procesos de homogeneización, fragmentación y parcelación del espacio público que delimitan y mercantilizan la experiencia social. Tomando como referencia las teorías estéticas de John Dewey, Georg Simmel, Georg Lukács y Herbert Marcuse se está realizando un estudio de la historia social de la desconexión así como de diversas propuestas de emancipación a través de “experiencia de comunidad” y de la “experiencia estética”.
      Desde la década de los noventa se aprecia un incremento de las prácticas artísticas que se hacen eco de este debate y desarrollan, desde ámbitos tan distintos como el arte de contexto, el arte público o el activismo creativo, propuestas encaminadas a generar nuevos y alternativos espacios de socialidad e intercambio. El pensador y crítico de arte francés Nicolas Bourriaud publicó en 2006 un conocido ensayo titulado “Estética relacional” en el que analizaba una serie de prácticas que tomaban el conjunto de las relaciones humanas como material de trabajo para experimentar con las nociones relacionales e interactivas de la experiencia estética. Así, artistas como Rirkrit Tiravanija, Pierre Huygue, Liam Gillick o Douglas Gordon, entre otros muchos, organizaban encuentros, cenas o fiestas con el propósito de desviar la atención del carácter objetual del arte y centrarla en la experiencia del tiempo compartido entre los participantes y el artista. Pero, ¿son estas propuestas realmente eficaces? ¿es posible que las prácticas relacionales que estos artistas proponen dentro de “la institución del arte” realmente promuevan una expansión y un enriquecimiento de la vida social y de la experiencia estética?

      A lo largo de la charla revisaremos algunas propuestas de arte relacional en el sentido en que Bourriaud las definía así como otras propuestas que buscan experimentar con la dimensión relacional de la experiencia a través de procesos de autogestión cultural y fuerte vinculación con el contexto local y la vida cotidiana. Como ejemplos de esto último encontraríamos experiencias culturales que se llevan a cabo en Madrid como El Campo de Cebada, Esta es una plaza o Todo por la praxis.

Enlaces de interés:

30 ene 2014

El “qué” y el “cómo”



Transcribo las interesantes reflexiones vertidas en la conferencia impartida por Michel Gaztambide en el Taller de Procesos Creativos de la ETSASS. Nos vienen muy bien para nuestra práctica de Narrativas visuales.

El “qué” y el “cómo”

“Para ilustrar cuál es el trabajo del guionista, voy a recurrir a la escena  "chico conoce chica" de la película Luces de ciudad, de Charles Chaplin, alguien que no trabajaba con guiones, sino con escaletas, una especie de resúmenes con el contenido de lo que será la película.

La secuencia tenía que contar tres cosas:

1. Que la chica es ciega.
2. Que la chica cree que Charlot es rico
3. Que Charlot se da cuenta de que ella cree que es rico.

El sabía qué tenía que contar, pero no sabía cómo.





El "qué" no es necesariamente el trabajo del guionista, sino tan sólo un a priori, que en muchas ocasiones le viene dado al guionista. Es posible que el guión lo esté realizando un guionista para sí mismo, con lo que él mismo establecerá  los "qués" de su historia. Pero en muchas ocasiones este "qué" viene dado, por ejemplo, por un productor  que contratase a un guionista con sus  propios "qués". O un director,  el caso más habitual,  dominador del arte  visual pero quizás con carencias en el mundo del guión que quizás  sabe lo que quiere contar  pero tal  vez no sabe cómo hacerlo.

En Definitiva, el "qué" viene dado por un sistema  financiero de producción (productora), por un líder artístico, que  es  el  director  de cine, o bien por el propio guionista.

Nosotros  en el guión podemos trabajar el "qué", pero no necesariamente. Donde siempre estamos es aquí, en el "cómo". El guionista trabaja el "cómo"; nos contratan para  desarrollar "cómos". El motivo por el que se  nos permite sobrevivir   en  este  trabajo tan raro   y  tan   complicado como es el cine, es  que de alguna manera nuestros "cómos" convencen a los directores que nos contratan. Nos compran por nuestra capacidad de desarrollar "cómos" sugerentes o interesantes.

Nuestros "cómos" tienen que ser universales, deben ser entendibles por la mayor cantidad posible de espectadores.

El guionista escribe para el espectador, que paga unos euros, se sienta  frente a la pantalla  y recibe  una información emocional y descriptiva. Ese es nuestro trabajo: el "cómo".

El guionista es quien aplica los criterios de la verosimilitud. El que intenta después de todo eso desaparecer. Porque para un guionista,
es muy importante ser invisible en la película.


El proceso creativo

Cuando yo empecé a escribir películas  para  cine, lo hice en un tiempo en el que no había que estudiar para ello. Casi cualquiera podía hacerlo. Yo no sabía muy bien cuáles eran los momentos más importantes del proceso creativo. Consideraba que el proceso creativo  era una especie de don que nos venía dado, como la pierna izquierda de un futbolista. Con el paso del tiempo, encontré que existían unos momentos básicos en el desarrollo de mi oficio y muy importantes en el proceso creativo.

Para mí, el momento más importante es el origen, el punto de partida.
Determinar con claridad dónde está el origen de la ficción que se va a trabajar durante año y medio.
Una película puede nacer de tres grandes baúles:

Una idea: Kieslowski, cineasta polaco que trabajó durante la época comunista como realizador de películas y documentales para la televisión, realizó una serie de diez capítulos para la televisión polaca basada en los mandamientos de la ley de Dios. Al mandamiento número uno, le corresponde el capítulo uno, al segundo el episodio dos, etc...
También realizó  una trilogía en Francia: azul, blanco y rojo. Cada uno de los colores se refieren a uno de los colores de la bandera francesa y a uno de los lemas de la república francesa: liberté, égalité, fraternité. Es alguien a quien le gustaba  trabajar con un a priori temático o teórico. Utiliza el punto de partida de una manera clarísima.

Una historia: Puede ser una historia real o una historia que se parezca a las historias que nos pasan, con personajes que se parecen a las personas que nos rodean.

Una imagen: Se parte  de una imagen concreta  o una impresión sensorial  más o menos difícil de definir. Ingmar Bergmann explica que muchas de las películas se le ocurrían en sueños.  La película Gritos y Susurros, por ejemplo, cuenta que la vio en un sueño en el que vio una pared  roja y unas mujeres  de blanco pasando por delante. 








Todo ello son puntos de partida.
Vacas surgió de una imagen clarísima  en  la  que  Julio Medem veía lo siguiente:
"Un hombre lanza un hacha contra un bosque (lejano). El hacha entra en  el bosque y se clava en un árbol" Éste es el punto de partida  de la película.
El punto de partida  de una película es el momento en que eres  más pobre, porque es cuando menos elementos tienes.
Por eso, el origen es el momento más importante de la película. En esa frase hay información que a simple vista no se ve, y hay que analizar en profundidad.

El proceso creativo es el viaje entre la más absoluta de las pobrezas y la riqueza que supone tener una película de noventa minutos que se puede proyectar.





La primera información que nos da la imagen de partida es del tono de la película. En la idea de partida hay algo extraño, chocante: que el hacha se  clava en un árbol de un bosque lejano. Esto es imposible, una imagen no real.

El director está pidiendo una estructura narrativa en la que las cosas imposibles parezcan posibles.

Hay algo que juega a nuestro favor, que es  el fenómeno definido como "suspensión  de verosimilitud". Ocurre cuando un espectador va a ver  un espectáculo y da unos minutos de margen a la película para que establezca los parámetros de su propia verosimilitud. En Vacas, desde el primer momento supimos que íbamos a tener  que abusar de este fenómeno de suspensión de verosimilitud y vamos a tener que crear   una serie de mecanismos narrativos o imágenes que permitan que el espectador se crea, que a pesar de que la distancia es imposible de salvar, el hombre tira el hacha y se clava en el árbol de un bosque inalcanzable.
Para ello, vamos a usar la clasificación realizada por los formalistas rusos al analizar los cuentos populares y establecieron que una fábula (relato o historia) está compuesta de cuatro elementos igualmente importantes:

. el espacio
. el tiempo
. los acontecimientos
. los actores

Estos son los cuatro cestos casi vacíos que hay que rellenar para transmitir al espectador.

. el espacio
La película debe desarrollarse en un único lugar, un lugar que tenga las características que permiten que esa ficción se desarrolle.

En el caso de Vacas el espacio es el mundo rural. Además, hay un bosque, lo cual crea un espacio idóneo para que ocurran cosas mágicas, de brujas y duendes. Esto es interesante para realizar esta historia  en la que los criterios de verosimilitud absoluta no van a ser  necesarios.

. el tiempo
La imagen descrita no se puede fechar, es atemporal. Se trata de un escenario rural en Euskadi, verde, con caseríos, donde hay hachas, cerca de bosques... todo ello son elementos atemporales. Podríamos estar hablando de 1715, 1989 o 1815. Es un gesto sin una fecha concreta. Esto resulta muy bueno de entrada, porque favorece la elipsis.

Robert Bresson, director de cine francés de los años 50, decía  en su libro Notas sobre el cinematógrafo: "Cineasta, recuerda  que la poesía  de tus  imágenes estará en las elipsis". Él habla de una de las particularidades del relato cinematográfico, que es el montaje. Nosotros montamos, troceamos, seleccionamos información y por lo tanto  el tiempo del que venimos y al que vamos. Y podemos provocar que, de repente, dos tiempos que no tienen continuidad estén juntos por montaje.

. los acontecimientos
Además, hay algo en los acontecimientos que nos ayuda de alguna manera: el conflicto. El gesto de lanzar el hacha es un gesto violento.

. los actores
Hay varios personajes en esta idea original: hombre, bosque, hacha, árbol, vacas. El más importante es el hombre. Hay una serie de elementos que no son humanos pero están ahí: bosque, hacha, vacas... Como con un solo hombre no podemos hacer una película, pondremos dos hombres.

En definitiva, había que hacer magia dentro de un mundo rural, dentro de unos parámetros atemporales, que toquen algunos elementos  relacionados con un gesto de violencia, con dos personajes humanos y la presencia de lo intangible, lo atávico.

Las vacas encontraron su lugar en la película. Son el elemento común en la película, una presencia constante. Son la representación de lo atávico y a la vez el denominador común en la  película. Nosotros nos  morimos, pero las vacas permanecen, junto con la hierba, la naturaleza... Además, son las conductoras de las elipsis, cuando al entrar por el ojo de una vaca, aparecíamos treinta años más tarde.  Cuando Julio Medem consiguió entrar por el ojo de una vaca y que el espectador entendiese que nos trasladábamos treinta años en la historia, conseguíamos que el espectador aceptase ese nuevo código de cómo funcionan las cosas en la película.


Archivos
Prensa
Los guionistas  y directores tenemos que tener un lenguaje común con los espectadores, porque lo que nos une a ellos es la realidad. Evidentemente, a nosotros no nos pasan todas las cosas, así que los periódicos nos ayudan.

El problema de la prensa es que la acumulas hasta que estorba. Por eso  hay que seleccionar. Al final aprendes que todas las noticias que están siendo recortadas por un montón de personas hay que descartarlas. Además, hay que descartar las noticias obvias. De este modo se busca una colección subjetiva con noticias sacadas de periódicos locales, gratuitos, etc...

Archivo fotográfico
También recorto fotografías de la prensa. Dos tipos de fotografías: Unas, las  fotografías que por sí solas cuentan una historia. Es el caso de la fotografía de el primer ministro israelí Netanhayu, que está tomando el sol, pero como está rodeado de guardaespaldas, le quitan el sol.

También recorto fotografías de personas, porque cuando trabajo un guión y el personaje empieza a crecer en mi cabeza, intento ponerle cara. Para ello utilizo mi archivo, y busco que las características que se van dibujando aparezcan en esas caras y las pongo donde pueda verlas todos los días. Es gente no conocida, que por algún motivo tiene un rostro que me llama la atención y lo guardo.

Nunca recorto políticos, ni futbolistas... aunque en algún caso sí he  recortado entrenadores. Es el caso de la caja 507. Desde el principio teníamos claro que había una especie de héroe que se parecía a Jack Lemon. Un hombre anodino al que le pasan cosas extraordinarias.


Por otro lado teníamos dos personajes que eran los antagonistas de éste. Uno era un guardia civil que habían echado del cuerpo, y el otro un joven asesino francés. De estos dos personajes hicimos uno, que se convirtió en el personaje que hace José Coronado en la película. De este personaje sólo sabíamos que tenía unos 40 años. Entonces vimos en el periódico la fotografía de Héctor Cúper, un tipo delgado con la cabeza rapada. Cogimos su foto, y nos ayudó a construir el personaje.

Una parte de este archivo fotográfico sale de la prensa y otra parte sale de libros de fotografía. Los fotógrafos hacen un trabajo parecido al nuestro. Van por la vida capturando instantes, instantes que tienen algún tipo de relevancia poética, informativa, etc… Vamos robando instantáneas que nos puedan servir. Con estos archivos fotográficos y los recortes de prensa vamos construyendo historias.

Imaginación de viaje
Cuando yo empecé a escribir guiones pensé que era porque tenía mucha imaginación. De alguna manera, yo confiaba en mi imaginación inagotable, con la que podría  alimentar todas las películas que se pusieran por delante, y más. Hasta que descubrí que mi imaginación tenía un problema,  que  tiende a repetirse. Esto es un peligro, tengo que someterla a estímulos para de alguna forma hacer que mi imaginación esté en contacto con elementos externos que ella sola no habría ido a buscar. Tenía que hacer algo para que mi imaginación no se repitiera a sí misma, tenía que intentar trabajarla y, sobre todo, sacarla de paseo.
Cuando me paso varios días con mis fotografías, voy a las bibliotecas y vuelvo con tres fotografías más que yo no pensaba encontrar. He descubierto que sacando mi imaginación de paseo se  acercaba más  a  lo universal, al mundo del espectador que va a ver la película.

Literatura
Hay una cita de Kurosawa: "Para ser un  gran cineasta hay que haber leído los grandes clásicos de la literatura universal, hay que haber visto las grandes obras de la pintura, la música, conocer los grandes  edificios de la arquitectura..."  Es decir, para Kurosawa, un cineasta no se  podía plantear hacer cine si no era un hombre culto, tener conocimientos de lo que le rodeaba.

Como ya os he contado, yo no fui a la universidad. Fui, pero me largué rápidamente porque ella y yo no teníamos nada que ver. De modo que tuve que seguir un proceso de formación autodidacta.  Yo me daba cuenta de que eso era una carencia. Vi muchas películas y leí muchos libros. Los libros los leo con un papel y un boli. Así relleno cuadernos llenos de citas literarias. Por ejemplo, "el universo es una digestión mágica", como aparece en una secuencia de Vacas. Encuentro citas, una manera de hablar en una novela, que pasan a formar parte  de mi película, que a mi no se me habría  ocurrido.

Apuntes del natural
Se anotan  situaciones,  cosas  que la vida te regala.


Todos estos elementos hacen que yo haya abierto las ventanas de mi imaginación y haya provocado, con elementos externos, la posibilidad de crecer, de tener más datos. Datos a veces insospechados. Lo interesante aquí es lo insospechado, lo que te aleja de lo evidente, que no nos interesa.

En este proceso  de investigación, cuando la película va engordando, el  guionista  no es especialista en muchas cosas que tiene que aprender en este proceso. A lo largo de este aprendizaje surgen muchas informaciones que van a enriquecer la película, que permite por ejemplo que los médicos se sientan identificados en la película, etc...

Los guionistas miramos el mundo robando fragmentos de realidad que puedan ser utilizados para nuestras películas. Nosotros usamos el mundo, porque es el caldo de cultivo en el que trabajamos. Eso nos convierte en personajes que van por el mundo en un estado de alerta, buscando cosas que podamos robar y meter dentro de nuestras películas. Nuestra cabeza se entrena para que cuando llegan ciertas informaciones escritas o visuales, analicemos si son útiles o no.

Para mí la creatividad es un estado de ánimo. Yo digo a mis alumnos que lo primero que tienen que tener en cuenta es que se van a convertir, gracias a su oficio, en unos “anormales” porque van a aprender a ver el mundo de una determinada manera.


Michel

GAZTAMBIDE

Michel Gaztambide (Vaucluse). Guionista de largometrajes, entre  otros:  Yoyes (1998) junto  a la directora Helena Taberna,  Vacas  (1992) junto  al director  Julio Medem (película  que  ha  recibido numerosos  premios internacionales)  o La caja 507 (2002) bajo la dirección de Enrique Urbizu. También ha realizado labores  de dirección y guionista de cortometrajes Vidas Imaginarias (1991, Premio  al mejor corto vasco) y Hombre sin hombre (2002, Selección Kimuak). También ha realizado labores de guionista y director  en trabajos para la televisión y publicidad. Además de su recorrido  profesional  como guionista, ha publicado los libros Las aventuras  de Máximo Tiratti  (1989), Banderín de perversión (1993) y Ternura blindada (1999). Desde 1991 está vinculado al mundo docente del guión.

Taller de Procesos Creativos
Primera edición. Octubre-Diciembre 2009

organización
Asociación Kole, Kolektibo Lektibo

PROFESORES:
Juanjo Arrizabalaga_Ramón Barrena_Ula Iruretagoiena_Ibon Salaberria_Mario Sangalli_Alberto Ustarroz_Iñigo Viar 
COLABORADORES:
Jonhatan Chanca_Ander Cía_Iratxe Etxano_Edorta Larizgoitia_Sara Navazo_Cristina Ramos_Xabier Ruiz_Edorta Subijana_Aitor Ugartemendia_Amaia Urruzola_Elena Usabiaga_Maria Yañez_


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